La atracción de clientes debe ser el enfoque

Ofrecer un producto excepcional, tener altos estándares de atención al cliente, seguir mejorando la experiencia de compra de nuestros clientes y ser reconocidos por nuestro alto nivel de servicio son objetivos nobles y sumamente válidos pero no lo son en etapas tempranas del emprendimiento. Me explico.

Los emprendimientos siempre son difíciles. Se inicia con mucho ánimo, ilusión y entusiasmo (si no sientes esto en un inicio no emprendas). Al inicio uno puede hundirse en detalles nimios tales como el nombre que llevará el negocio, la creación y selección del logotipo, empaque, puesta en marcha de redes sociales, correos electrónicos, página web y un sinfín de tareas “fáciles” y “entretenidas”.

Lo fácil y entretenido suena, si es que estamos de acuerdo, justo como un juego. Y es que es extremadamente divertido, pero son tareas que se disfrazan con una etiqueta de urgente y que son un gran embudo listo para drenar mucha de tu energía. Justo como un juego.

Basamos nuestra decisión de hacer esas tareas porque son, en teoría, accesibles y que en etapas tempranas suena lógico ya que subcontratarlas supondría una inversión que nos podríamos ahorrar si nosotros mismos lo hacemos.

Volviendo al punto inicial ¿Cómo pondrías en las manos de tu cliente un gran producto y una gran experiencia de compra? Te diré, es muy sencillo, primero consíguete un cliente.

Sí, tener tus primeros clientes es mejor que trabajar en el empaque ideal, el logotipo que la rompería, el slogan más brillante o el contacto más cool con tus clientes.

Concentra tu energía inicial en obtener clientes para tu producto o servicio. Cualquier otra cosa que hagas en la etapa temprana de tu emprendimiento que sea diferente a la obtención de clientes, será tiempo y energía mal empleados.


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